Corazón de León

León, 2012

León, 2012

Viajé a León con mi mujer y alquilamos una habitación de hotel cerca de la Catedral. Las razones eran insondables. Me interesaba el suicidio y había ido obsesionándome. Lentamente. Desayunaba, comía y cenaba con la historia de Vicente. Pero había una, pequeña y lejana, que amenazaba con arrasarlo todo. El rencor. Yo había sido expulsado de algunos periódicos. Siempre con un pie dentro y otro fuera. Pero nunca como aquella tarde  en que tuve al director al otro lado del teléfono ofreciéndome basura. Debí morder y no mordí. Nos hemos familiarizado tanto que pensé que podría ponerlo a mi disposición. Vicente González se suicidó hace 34 años y siete meses. Yo tengo 34 años. Y el dolor de los supervivientes me es ajeno.

Aparcamos el coche, subimos las maletas a la habitación y fuimos a cenar. Estaríamos una semana. Al día siguiente me acercaría al cementerio donde estaba enterrado. También al Juzgado donde debía estar su expediente y al Cegoñal, el pueblo que veló el cadáver tras recogerlo de las vías. Quería acostarme pronto. Así lo había organizado.

Ella me ayudaría. Tiene el don de gentes. Nos entrevistaríamos con personas que en 1977 superaban la treintena, incluso sobradamente. Algunas ya han muerto. Otras, seguramente, estarán muertas antes de que acabe esto. Ella conoce mi carácter obsesivo. Es la autora de la frase: “A ti te importan más los muertos que los vivos”. Le digo que si algún día no se siente con fuerzas, puede relajarse en el spa o ir de compras. No hay de qué preocuparse. Noto su emoción. Antes de viajar le dije que no íbamos a ver catedrales y escogió un hotel desde donde se vieran.

Ella también es la autora de la frase: “Cuídate la cabeza”.

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  1. Leer el blog me ha hecho recordar noticias de suicidio que me impactaron -tal vez hayas escrito sobre ellos aquí.
    Justo hace una semana se cumplía un año de la muerte de Antonio Calvo, profesor en Princeton (12 de abril). Lo sentí cerca porque, además, pudo haber sido compañero mío de clase en Filología, en la Universidad León; no lo fue porque decidió estudiar en Madrid.
    Y, curioso, repasando el caso del futbolista alemán Robert Enke, que también se tiró a las vías del tren (a las afueras de Hannover, 10-11-2009), resulta que había nacido siete días después de desaparecer tu tío (24-8-1977). Exjugador del F.C. Barcelona y del C-D. Tenerife.
    Por cierto, una minucia, suicidarse en alemán es Selbstmord begeben.

    http://www.antena3.com/programas/equipo-investigacion/Noticias/miseriosa-muerte-profesor-calvo_2011061400012.html

    http://es-es.facebook.com/JusticeforAntonioCalvo

    http://elpais.com/diario/2009/11/22/domingo/1258865558_850215.html

    Sergio, muchas gracias por el blog.

  2. Se ha publicado ya en español la biografía de Robert Enke, con el título:
    Una vida demasiado corta: la tragedia del exportero de la selección alemana Robert Enke.
    Autor: Ronald Reng (1970). Barcelona : Editorial Contra, 2012. 437 páginas.

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