La noticia suicida

Este verano me sumergí en algunas hemerotecas digitales (El País, La Vanguardia, El Mundo) en busca del suicidio. Los libros de estilo de los diarios españoles no han incorporado las recomendaciones de la suicidología a la hora de informar sobre el particular. Aunque parece que esta última tampoco ha tenido en cuenta a los periodistas a la hora de elaborar sus prontuarios. Porque, observados en su conjunto, la pregunta no es si los medios pueden contribuir a la extensión de casos, sino si dado un caso cualquiera el periodista puede informar sin miedo al diablo. Urgía una síntesis. Y me puse a escribir un decálogo.

1. Olvídate del porqué. En un suicidio intervienen multitud de factores, así que nadie se suicida por haber sacado malas notas.

2. Recuerda que el 95% de los suicidas sufre un trastorno mental en el momento de su muerte y que es cuestión de tiempo que la suicidología desentrañe modalidades subclínicas en el 5% restante.

3. Remonta la vida del difunto en busca de factores de riesgo (intentos previos, ansiedad, aislamiento, etc.) teniendo en cuenta que aunque el suicidio se pueda prevenir, éste en concreto no se pudo evitar.

4. No describas el suicidio como un acto heroico, ni romántico, ni mucho menos libre, tipo “esa forma trágica y extrema de libertad que es el suicidio”.

5. Combate el kilómetro sentimental. Es decir, si titulas Hunter S. Thompson se suicidó, no escribas después que Andrés Montes fue hallado muerto.

6. Piensa, con Matt Ridley, que naturaleza y entorno son inextricables, se influyen. En consecuencia: describe el aluminio y la ceniza, pero añade los álbumes de fotos y los partes médicos.

7. No transformes un suicidio en un homicidio, tipo “Amaya Egaña, una exconcejal socialista de 53 años, se lanzó al vacío desde su casa en Barakaldo (Bizkaia) mientras la comitiva judicial subía la escalera para echarla de allí”.

8. Recuerda que el efecto contagio no está demostrado científicamente y que el hecho de que muchos suicidas puedan ser admiradores de Robin Williams, no demuestra nada, salvo que Robin Williams es famoso.

9. No conviertas los detalles en un manual de instrucciones. Pero recuerda que la información salva vidas.

10. Si publicas una carta de suicidio, ten en cuenta que también sirven para mentir.

 

(FronteraD)

 

 

 

 

 

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