Estudiantes preguntan

Durkheim
– ¿Cómo deberían tratarse según el código deontológico las noticias sobre un suicidio? ¿Se cumplen estas normas?
– La primera norma y fundamental diría que es saber que en la mayoría de casos hay un trastorno mental detrás y actuar en consecuencia. Esto es: no describir el suicidio en términos románticos ni como un ejercicio de libertad, etc. Estas normas en la mayoría de casos no se cumplen. Pero es que incluso en España los libros de estilo desaconsejan la publicación de suicidios, salvo en casos de famosos o que sugieran un problema social. Como si el suicidio no fuera ya de por si un problema social o como si el efecto de imitación no pudiera desatarse en estos casos. De cualquier forma, aunque el suicidio no se aborde demasiado bien (en las contadas ocasiones en que se aborda) me atrevería a decir que cada vez se trata mejor. Bastante mejor que en los periódicos de los años ochenta, por ejemplo.
– ¿Es ético publicar sobre suicidios?
– ¡Es que compartir información es una forma básica de prevenirlos! 
–  ¿Es de interés general? ¿Se puede considerar más un tema privado y familiar? 
– Según la OMS, un millón de personas se suicidan al año en todo el mundo. Singularmente en España, casi cuatro mil. Diría que son cifras muy interesantes. Sobre la privacidad, yo entiendo que algunos familiares no quieran hablar sobre sus difuntos. Lo entiendo, aunque no lo comparta. Pero no todos los familiares opinan así. Yo conozco a otros que están dispuestos a hablar y entienden que la información que guardan sobre sus seres queridos es muy útil. También depende de la habilidad y de la suerte del periodista, desde luego.
– ¿Se suele hablar de los suicidios en los medios?
– No. El tabú no se ha roto. Esto resulta evidente cuando se compara el tratamiento periodistico que recibe la llamada violencia doméstica, por poner un ejemplo, con el que recibe el suicidio, cuyo numero de victimas en España es 80 veces mayor. 
– ¿Se hace de una forma rigurosa y respetuosa, o simplemente como un suceso? 
– La pregunta sugiere que los sucesos no pueden tratarse con rigor y respeto. No estoy de acuerdo. El problema es que al no tratar el suicidio, cuando de repente lo abordan, los medios suelen hacerlo mal. Como en el caso aquel de la enfermera que pasó el teléfono durante una broma radiofónica o el del niño que dejó una nota de despedida repudiando el colegio.
– ¿Hay suicidios más noticiables que otros? 
– Yo creo que sí. Es decir, no es lo mismo que se suicide el portero de la selección alemana que el portero de mi edificio. Esto no quita para que sobre los dos se puedan escribir textos valiosos. Pero en el segundo caso, diría, menos ligados a la actualidad.
– ¿Hay algunas épocas en las que se publiquen más noticias sobre suicidios, por ejemplo, los suicidios provocados por la crisis?
– Lo primero que debo decir es que no existen los suicidios provocados por la crisis. Por la sencilla razón de que la causa de un suicidio es imposible de determinar. Hace algún tiempo salió en televisión una mujer cuyo hijo se había suicidado. La periodista le preguntó por qué. Respondió: no hay respuesta. Me pareció sublime. De todas formas, vuestra pregunta es muy interesante. No he hecho ninguna comprobación, pero diría que si hay algún momento en el que se publiquen más noticias, ese momento podría ser la primavera, que es cuando hay un pico en los suicidios. Se podría mirar.
– ¿Qué piensa del llamado efecto dominó? ¿Hablar de suicidios en los medios lleva a que se produzcan más?
– A mi el término contagio no me gusta demasiado. Prefiero hablar de imitación. Sobre este asunto lo único que se puede decir sin temor a equivocarse es que muy excepcionalmente hay suicidios que se apiñan en el tiempo y en el espacio. El papel que juega la prensa en este sentido no está demasiado claro. Aunque los estudios más sensatos dicen que los periódicos lo único que hacen es adelantar suicidios que se hubieran acabado produciendo. Durkheim también lo señalaba cuando dijo que la imitación no afectaba a la cifra social. Habitualmente los protagonistas de este tipo de suicidios apiñados se conocen y comparten ciertos factores de riesgo.
– Algún dato de interés…
– Un estudio publicado en la revista Psychological Medicine en 2003 y realizado por el doctor Jonathan Cavanagh y un equipo de psiquiatría de la Universidad de Glasgow mediante el examen de autopsias psicológicas. Su conclusión: el 95 por ciento de los suicidas sufren un determinado trastorno mental en el momento de su muerte. 

 

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